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numerologia hebrea - pdf free download

AUTORES CIENTÍFICO-TÉCNICOS Y ACADÉMICOS
La gematría,
numerología hebrea
David Zurdo
à
La numerología hebrea
U
n antiguo sabio judeoespañol del siglo XIII, llamado Abraham
Abulafia, estableció un sistema combinatorio con las veintidós
letras del “alefato”, o alfabeto hebreo. Para Abulafia, cada letra era
una entidad simbólica en sí misma, y su combinación, un vehículo con
el que alcanzar la sabiduría. Las letras representan la realidad de los
principios del Orden Universal, y mediante su estudio y meditación
pueden conducir al supremo conocimiento.
Figura 1. El sabio Abraham Abulafia.
55
ACTA
à
La gematría, numerología hebrea
El Árbol de la vida
Es bastante frecuente confundir éste con el Árbol
del Conocimiento del Bien y del Mal, aunque queda
claro que son distintos en el Libro del Génesis 2:9,
donde se dice: El Señor Dios hizo brotar del suelo toda
clase de árboles, agradables a la vista y buenos para
comer de sus frutos, y, en medio del jardín, estaban el
Árbol de la vida y el Árbol del conocimiento del Bien y
del Mal. En Génesis 3:22-24, queda claro también que
el fruto prohibido del que comieron Adán y Eva pertenecía al Árbol del conocimiento y no al otro. Es más,
de un modo algo enigmático, en esos versos se muestra una preocupación considerable por el hecho de que
ellos dos decidieran comer asimismo del fruto del Árbol
de la vida y se volvieran, de ese modo, inmortales.
Quizá en eso se inspiraron los sabios y eruditos
judíos como Abulafia, que, en la Edad Media, establecieron una corriente mística y esotérica dentro del
judaísmo. Ésta trajo consigo una concepción particular del Universo y la Creación, en la que uno de los
puntos centrales era desentrañar el significado oculto
que para esos místicos encierra la Torá. En ese sentido, tomaron el bíblico Árbol de la vida como una
especie de guía simbólica para ascender desde lo
humano y descubrir los misterios de la Divinidad.
El Árbol de la vida pasó así a representar el Universo creado por Dios, constituido por tres pilares: el
izquierdo, que simboliza el rigor; el derecho, que encarna la misericordia, y el pilar central, que corresponde al
equilibrio (en el sentido de ser ponderado). A lo largo
de estos tres pilares se distribuyen los “sefirot”, las diez
esferas o emanaciones de la Divinidad, que representan diez de sus atributos arquetípicos, y cuyos nombres
son, de arriba abajo y de derecha a izquierda: Kether,
la corona, que es el sefirot situado en la cúspide del
Árbol y representa a Dios; Chochmah, la sabiduría;
Binah, la inteligencia; Chesed, la piedad; Geburah, la
fortaleza; Tifereth, la belleza; Netsach, la victoria; Hod,
la gloria; Jesod, la justicia, y Malkuth, el reino.
Los sefirot se agrupan en varios planos o niveles
de existencia. Los superiores, aquellos próximos a la
Divinidad, se consideran más ligeros y puros; al contrario que los que están en niveles inferiores y cercanos, por ello, al mundo físico o material.
Por otro lado, hay veintidós caminos que unen los
distintos sefirot; tantos como el número de letras del
alfabeto hebreo, que, como veremos un poco más
adelante, se convierte en la clave fundamental para
desentrañar el supremo conocimiento que perseguían
y persiguen los místicos judíos.
à
Algunos otros simbolismos
del Árbol de la vida
En él y sus sefirot hay quien ha encontrado toda
clase de simbolismos adicionales. Así, por ejemplo,
algunos toman el Árbol de la vida como una representación de distintas partes del cuerpo del denominado Adán Kadmón u hombre divino. Esta figura, o
al menos una variante de ella, existe también en la
masonería, donde simboliza el ideal del grado supremo de la iniciación masónica.
Hay más ejemplos. El número de columnas en que
se agrupan los sefirot es tres. Como tres son también las
personas de la Santísima Trinidad o, volviendo de nuevo
a la masonería, el número asociado con su grado más
básico, el de aprendiz, o la cantidad de columnas que
rodean el cuadro de logia, un receptáculo sobre el que
asienta la orden del día de cada reunión de masones.
Figura 2. El Árbol de la vida.
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Decíamos que hay diez sefirot y, por coincidencia
o no, se considera que, contando con Dios, existen
diez niveles de criaturas celestiales. La primera jerarquía, que es la superior por debajo del propio Dios, la
constituyen los serafines, los querubines y los tronos.
A ésta le sigue la segunda jerarquía, compuesta por
La gematría,
numerología hebrea
à
Cábala y Gematría
Inicialmente, el término cábala, que en hebreo
significa “recibir”, se utilizaba para denominar a la
tradición oral de la ley judía. Sólo más adelante
pasó a definir a la corriente mística dentro del judaísmo que, pretendía desvelar los secretos de la Divinidad y el Universo. Como dijimos, los sefirot están
unidos mediante veintidós caminos, cada uno de
los cuales tiene asignada una letra, y que conforman, para los cabalistas, las diversas rutas desde el
mundo inferior, material, hasta las esferas de lo
divino.
Figura 3. Adán Kadmón.
dominaciones, virtudes y potestades. Y finalmente
está la tercera jerarquía, formada por principados,
arcángeles y ángeles.
Figura 5. El Zohar, uno de los más importantes textos de referencia
para los cabalistas, consta de veintidós volúmenes en su versión
original, algo que no es casualidad.